LA FISIOTERAPIA EN EL BALONCESTO DE BASE

El baloncesto se está convirtiendo en uno de los deportes con más participantes en categorías de formación, incluyendo chicos y chicas de todas las edades. Por ello, los colegios y clubs deportivos no se quieren quedar atrás, fomentando cada vez más este deporte entre los más jóvenes.

Si pensamos en un equipo profesional de baloncesto la mayoría seriamos capaces de diferenciar sin problema todos sus componentes, destacando a los jugadores, los entrenadores, el médico deportivo, el preparador físico, el fisioterapeuta… En cuanto a esta última figura del cuerpo técnico podemos asegurar que está ganando relevancia y autonomía para desempeñar su trabajo.

Sabemos que un fisioterapeuta deportivo se encarga de trabajar con los jugadores con el objetivo de prevenir la lesión minimizando los factores de riesgo. A parte, si el deportista se lesiona, el fisio se responsabiliza de planificar y desarrollar programas de rehabilitación utilizando todas las técnicas disponibles y apropiadas para recuperar al jugador.

Tras saber la repercusión que tiene el fisioterapeuta dentro de un equipo de baloncesto y ver el aumento de licencias en las categorías de formación, cabe pensar si la figura de este profesional está presente en los equipos del baloncesto formativo. Exceptuando los fisioterapeutas que disponen de la oportunidad de formar parte del cuerpo técnico de los equipos de las selecciones tanto autonómicas como española, no es usual tener un fisioterapeuta de referencia en clubs o colegios para los equipos de dichas categorías.

Tengo la suerte de haber sido tanto jugadora como entrenadora en categorías de formación y ahora fisioterapeuta, lo que me permite tener diferentes puntos de vista sobre este asunto. Desde el papel de fisioterapeuta siento que podríamos ser un profesional de gran ayuda en estos equipos. Por un lado, tenemos la capacidad de diseñar programas de ejercicios para prevenir y acondicionar al baloncestista para una correcta ejecución de los movimientos propios de dicho deporte. Además, si promulgamos la realización de estos programas desde pequeños conseguiremos que los jugadores sean conscientes de la importancia de una buena preparación y adaptación deportiva controlada.  Por otro lado, estamos preparados para proporcionar al jugador las herramientas necesarias para una adecuada recuperación tanto de la propia carga del deporte como de una verdadera lesión que requiera de un tratamiento específico.

He tenido la oportunidad de ser fisioterapeuta de un equipo cadete femenino en un campeonato de clubs, gracias a esta experiencia vi todo lo que podemos aportar tanto a las jugadoras como a los entrenadores. En cuanto a las jugadoras, se sienten más seguras al saber que disponen de la figura de un profesional que puede prepararlas para el próximo partido con masaje post-competición, vendaje tanto preventivo como de sujeción tras lesión, estiramientos, terapia manual… Y en cuanto a los entrenadores siempre agradecen nuestra presencia porque confían en nosotros para que las jugadoras estén en las condiciones adecuadas para jugar.

De este modo, todavía hay que seguir divulgando el beneficio y la necesidad de incorporar un fisioterapeuta deportivo en cualquier club, colegio o centro en el que se oferte baloncesto, ya que podemos desempañar una función esencial en equipos de categorías de formación.

Cristina Díaz

núm col. nº 1894

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